Orígenes
Los orígenes de la ciudad, no han podido ser definidos de forma exacta, aunque sin duda su fundación es muy remota. Rodrigo Caro afirma en su obra "Convento Jurídico de Sevilla", que data del año 2637 de la creación del mundo.
Prehistoria
Los abundantes restos arqueológicos encontrados, reflejan la constancia del paso del hombre por estas latitudes durante el Neolítico. Testimonio de dicho período son hachas, puntas de flecha, cerámicas, ídolos-placa y diversos utensilios.
En concreto se han hallado monumentos funerarios correspondiente a la cultura llamada megalítica, cuya extensión cronológica se sitúa en el marco del Neolítico al Eneolítico (del IV al V milenio), propagándose hasta la época del Bronce (2.500 A.C.) e incluso extendiendo sus últimas manifestaciones a la Edad del Hierro (800 A.C.)., siendo los más significativos los encontrados en la zona conocida como la Cruz del Gato.
Preromano
Se han encontrado restos de origen fenicio, tartésico, turtedanos, etc., que son testigos del intenso comerció que tuvo lugar en la zona durante este período.
Período Romano
Las primeras noticias recogidas de Utrera, corresponden a su pasado romano, el mismísimo Estrabón en el Libro 3º de su Geografía, nos dice "La poblaron soldados del César que fueron eméritos y veteranos... 23 años antes del nacimiento de Cristo. Representativo de esta época es el puente de Alcantarilla, que enlazaba el tramo de la Bética con el Norte, a través de lo que se llamo Vía Augusta, tal como confirma la inscripción aún presente in situ.
Existieron distintos asentamientos en el término municipal, de alguno de los cuales se conserva la toponimia como es el caso de Siarum, edificada en las tierras de la Cañada, Salpensa que se levantaba en el cerro de Alcazar (carretera del Coronil), Alice, en las tierras del cortijo del Torre Alocaz, Orippo al oeste del término y Leptis, soberbia fortaleza que se nombraba en los tiempos de la Guerra del César.
Las dos necrópolis encontradas en el casco urbano, una en el Olivar Alto, que data de los siglos III a II A.C., y otra en la carretera de Los Palacios, perteneciente cronológicamente a los siglos III -IV ya de la época cristiana, confirman que los que hoy es el casco urbano de Utrera, era en la época romana, un campo raso, rico en trigo, vid y olivos, de ahí su nombre Utrera de utrer, lugar o industria de odres para aceites y vinos, dos riquezas de sus campos.
Visigodos
De la época visigoda quedan restos sepulcrales de escatología cristiana, que se nutren del legado paleocristiano, con queda manifiestamente claro en las lápidas y terracotas, tipo funerario con anagramas de Cristo, símbolos del Antiguo Testamento y leyendas alusivas a la escatología cristiana.
Árabes
De la Utrera Islámica, existen escasas noticias, los libros de repartimiento de Sevilla, no indican presencia islámica improtante. El rasgo más significativo de este período es una mezquita mora que se emplazaba en el lugar que actualmente se encuentra la Iglesia Mayor de Santa María. No obstante, en la época islámica aparecen distintos poblados como indica la toponimia árabe:
Facialcázar, cuyo origen corresponde a la ciudad romana de Salpensa.
Alcantarilla, del árabe Al-qantar (puente), que debió ser un enclave ofensivo para el control de la vía interior, Vía Augusta, que en esta época disfrutó de un intenso tráfico fundamentalmente ganadero.
Alhorín, actualmente un cortijo que conserva su nombre Árabe.
Edad Media
De esta época data la primera noticia rigurosamente histórica sobre Utrera. Correspondiendo al año 1253, cuando Alfonso X lleva a cabo el repartimiento de sus tierras, tras la conquista de Sevilla. Hasta ahora Utrera, no había sido más que una arquería o un machar árabe con su torre de protección. Luego, día tras día, los repartidos para poblar Utrera (entre ellos una notable colonia judía) y cuantos llegados a la frontera se avecindaban en ella, pudieron y tuvieron ocasión para transformar la torre en castillo.
En los siglos XIII, XIV y XV, Utrera se convirtió en un punto militar estratégico de primer orden ligado a los avatares de la frontera cristiana contra los musulmanes.
Renacimiento
Terminada la Reconquista en el s. XVI y la mitad del siguiente, Utrera entra en un período de prosperidad en el que se construyen parroquias, conventos, hospitales, se edifican casas nobles solariegas, se empiedran plazas y calles y se logra un regular abastecimiento de aguas. Este florecimiento económico, llega a su cumbre con Felipe II, siendo en 1570 la primera población del próspero reino de Sevilla. Pero, los efectos de la peste bubónica de 1649, que dejó diezmada la población, y la mala política de los austrias menores, cambiaron radicalmente el panorama.
Historia Moderna
La esperanza puesta en el s. XVIII en las reformas ilustradas se vio frustrada. Sólo es posible el despertar gracias al tesón de la política borbónica y hay mucho que agradecer a Carlos III, sobre todo desde su reinado se manifiestan con claridad la repoblación y el mejoramiento de la Villa.
La Guerra de la Independencia y la ocupación de Utrera por los franceses fueron causa de otra ruina, aun mayor que las anteriores, dejando a la villa en una difícil situación.
La vida local toma nuevo impulso con el Alcalde Don Clemente de la Cuadra y Jibaja (1842), que llevó a cabo obras importantes, como empedrados y alcantarillados, casas para obreros, mercado, cárcel, cementerio, casa consistorial, beneficencia, alumbrado, etc. con lo que la vieja villa comienza a sentirse ciudad, pretensión que no se consigue hasta el reinado de Alfonso XII (1877).
Los movimientos políticos y sociales del siglo XIX tuvieron también su natural repercusión en Utrera, como las banderías y antagonismos entre liberales y conservadores y demás facciones políticas, las luchas caciquiles, elecciones amañadas, los periódicos satírico-políticos, los alborotos y las huelgas.
La Guerra Civil de 1936, dejó una estela de sufrimiento y familias truncadas, a partir de ella, Utrera presencia las convulsiones propias de una sociedad agraria, con fuertes tensiones sociales, dedicada a la agricultura y con pocas perspectivas de industrialización.
En los siguientes años, realmente no hay grandes hechos que trasciendan fuera del pueblo, algunos acontecimintos importantes fueron: la devastación que sufrió en la riada de 1962, causada por el desboradamiento del arroyo Calzas Anchas; en 1963, fue el mayor productor de algodón a nivel nacional.; la Coronación canónica de Nuestra Señora de Consolación, en Mayo de 1964
Hoy, Utrera es un típico ejemplo de población mediana, con algo más de 46.000 habitantes, que trabajan para mejorar su destino, y se esfuerza en vivir y trabajar para conseguirlo.
EstadísticasEstadísticas socio-económicas Datos obtenidos del Anuario de La Caixa 2001 Población | Población Total | 46.086 | Población activa (2001) | 19.878 | Población parada (2001) | 6.563 | Población menor de 15 años | 8.387 | Población de 15 a 64 años | 31.355 | Población mayor de 64 años | 5.433 | Tasa de paro (2001) | 33% (24% Varones, 49% mujeres) |
Educación, cultura y asuntos sociales:
Alumnos matriculados. Curso 2001/ 2002 Educación Primaria: 3.720 Eso I y Eso II: 2.710 | Asociaciones de Mujeres (2002): | 8 | Asociaciones de Jóvenes (2002): | 15 | Asociaciones de vecinos | 14 | Otras asociaciones de diferentes colectivo | Más de 15 | Centros de enseñanza básica (2002) | 18 | Centros de enseñanza secundaria (2002) | 9 | Centros de educación de adultos (2002) | 1 | Bibliotecas públicas locales (2003) | 2 | Centros de salud (2002) | 2 | Consultorios (2002) | 5 |
Turismo: | | Restaurantes | 13 | Hoteles | 2 | Pensiones | 8 | Plazas en hoteles | 71 | Plazas en pensiones | 171 |
Las principales actividades empresariales en el municipio son: comercio, reparación de vehículos de motor, artículos personales y de uso doméstico, hostelería e industrias manufactureras. El índice del número de actividades industriales (8,8 por 1000 habitantes, incluyendo construcción, industrias manufactureras, energía y agua, etc) en Utrera es ligeramente superior al de la provincia de Sevilla (8,4) La construcción supone el 45% del total de actividades industriales (en la provincia 47%). El índice de actividades de construcción es de 4 por 1000 habitantes en el municipio frente a 9,4 de la media provincial. El índice de industrias manufactureras es de 2,8 por 1000 habitantes, análogo al de la provincia. Las actividades de energía y agua, extracción y transformación de minerales y derivados de la industria química y de transformación de metales son de 0,5 por cada 1000 habitantes, tanto en el municipio como en la provincia. El número de licencias de comercio minorista era de 17,4 por 1000 habitantes, análogo al de la provincia. Las principales actividades económicas en el año 2003 son (en nº de establecimientos): Comercio, reparación de vehículos a motor, artículos domésticos | 993 | Hostelería | 242 | Industria manufacturera | 227 | Construcción | 190 | Actividades inmobiliarias, alquiler, servicios empresariales | 118 | Establecimientos con actividad económica Sin empleo asalariado Menos de 5 trabajadores Entre 6 y 19 trabajadores De 20 y más trabajadores | 2.026 108 1.674 186 58 |
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